7 nov 2012

Manifiesto

Mi queridísimo lector, dueño de mi prosa, mi portador de polvo de hadas y siempre mi Él;

Me pediste mis letras como si no supieras que eres tú quien me inspira, que sin ti no habría Narcisse, ni Tagio, y no habría ciudad blanca, ni ciudad gris, ni aros de humo, ni hada verde, ni tu fantástico polvo que todo lo vuelve mejor.

Pero hoy la cosa va de letras, y por si no tuviera bastante con agradecerte todas las mañanas que has estado a mi lado, los desayunos de palomitas, aguantar mis broncas y mis neuras de regla, noches de sueño y en vela y otras miles de cosas que por sí solas me darían ya para escribir durante el resto de mi vida, ahora quiero darte las gracias por lo que tú has hecho por mis letras. Gracias, infinitas gracias por creer en mí, por dejar que escribiera, por venir a buscarme tras largas sesiones de biblioteca, por ver películas con cascos mientras escribía a la luz de las velas, por dar vida a mis historias, por ser parte de mi propia Historia y por darme siempre la razón y el apoyo necesario.

Por todo esto y por infinito más, a ti, lector, que siempre me esperas ávido de universos de palabras que tu presencia empasta, haciendo que cobren sentido, porque "you make it real" y porque "solo tú haces eficaces todas las frases que diga", por que como dijo Wilde "¡Nada sabes del amor si dices que mata el Arte!" y así podría seguir 'robando' de puño ajeno lo que significas, a ti te consagro mis letras como a un Apolo y con ello mi solemne promesa.

Narcisse tendrá una historia completa, el libro será tuyo. Y tenemos una cita.

Te quiero.