Felipe
acaba de iniciar sesión.
Mi ratón se dirige con prisa a la ventana emergente, nos dedicamos las frases típicas de los últimos meses, a saber ''Así que ¿tu tampoco has ido no?'', ''¿Y el exámen? Otra para el saco...'', ''Si es que somos unos gordos...''.acaba de iniciar sesión.
No presto mayor atención a la conversación de cada mañana que continúa entre los recuerdos de mi última relación y los de mi última escala en el aeropuerto de Schiphol, Amsterdam, lo caro que es allí el chocolate y nuestros deseos de coger un pellizquito de billetes e irnos a la ciudad en la que el sudor se alquila por horas a pie de calle y a golpe de escaparate, a pillarnos la fumada padre y olvidarnos de nuestros nombres, de su nombre.
Abro una nueva ventana en mi explorador, tecleo ''ryanair'' en mi buscador y dejo que mis ojos sueñen con viajes imposibles. Amsterdam es el primer destino, no pinta mal, un poco caro, investiguemos un poco más. Roma, no, no puedo ir a Roma antes que a Grecia, es una ley no escrita, mejor pasamos a otra.Entre tanto, mi portador de la bolsita de polvo de hadas me habla de su estancia en París cuando era más jóven, que no más pequeño porque él no sabe ser así. París... Las letras azules de Ryanair me llaman con su fondo amarillo chillón, clico y ocho letras me prometen un sueño que aún no imaginaba; PARIS (BVA) 19,99€ i/v.
Empieza la conversación.
Liz dice: - ¡Tío, mira, París a veinte pavos, una semana!
Felipe dice:
- ¿Y los exámenes? Somos unos gordos...
Liz dice:
- Es en Junio... ¿Nos vamos de locura?
Felipe dice:
- La palabra ''selectividad''... ¿No te dice nada?
Liz dice:
- Sabes tan bien como yo que no vamos a ir...
Felipe dice:
- Además, una semana ¿con qué dinero?
Liz dice:
- Ida y vuelta, dormir en la calle es muy bohemio xD.
Felipe dice:
- Que no me líes...
Liz dice:
- No me hace falta... Venga, ¡es París!
- A ver... ¿A cuanto sale?
Liz dice:
- Espera que lo miro.
Clic a clic, las tasas, impuestos, impuestos por pagos con tarjeta y demás van terminando con nuestra loca idea, finalmente, los veinte euros se colocan en ciento diez. Por mi mente cruza una idea tan loca como improbable.
Liz dice:
- Regálamelo por mi cumple.
Felipe dice:
- Venga, dale.
Y más o menos con esas palabras comenzó nuestro viaje a la ciudad de los aros de humo...
(Continuará...)
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ResponderEliminar¿Portador de tu bolsita de polvo de hadas? Eres genial. Aunque siempre me ha gustado más garfio xD
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