28 sept 2011

Felipe II (El tejedor de sueños)

Con su presencia la inspiración no me falta y ante sus peticiones no puedo sino volcar las letras que se deben a mi lector. "Escribeme algo" me pide mi tejedor de sueños, para el que todo término se queda corto, y lo que no sabe, es que su piel es el lienzo perfecto para todos mis versos y mis prosas porque es el lugar donde quiero escribir mi historia, aderezada de sudor, humo y absenta.
Esta historia empieza con sus manos, de palma ancha, dedos largos y uñas curvas atacando al mástil y las cuerdas de su guitarra en una danza casi erótica donde lucha por arrancarle gemidos en forma de acordes que conforman la canción que resume nuestras vidas.
Sus manos. Sus manos de amigo y de amante me sujetan el mundo cuando yo ya no puedo, hacen que el suelo deje de tambalearse, sea este movimiento causado por el consumo de bebidas espirituosas o culpa de accidentes laborales en esta carrera llamada Vida, accidentes que han dejado en ellas las huellas de sus canastas y los callos de sus canciones y también el olor de mi piel cuando sus manos se deslizan por mi cuerpo mostrandome otra existencia posible, donde ni absentas ni opiáceos se comparan a la magia de sus dedos, donde el polvo dorado se aloja entre sus uñas dando de cuando en cuando, un toque iridiscente a su tejido de sueños.

Y esto sólo sus manos...

14 sept 2011

Felipe I ( De como reparte polvo de hadas donde quiera que vaya )

Esto no se trata de París, ni de absenta, la vie en vert ou des ronds de fumée. Se trata de ti y también de mi, de la suerte, el destino o la ordenación cósmica que me ha concedido la gracia de tenerte en mi vida.
El otro día lo ví claro, mientras hacía aros de humo mirando al cielo, al mismo cielo de siempre. Tu, yo y los aros de humo, así empezó el verano y no puede ser tan horrible si así termina.
Cuando la vida me sorprende con un golpe, tomo aire, hago recuento de daños y siempre pienso lo mismo, "no pasa nada, le tengo a Él".
Y con eso basta.
Gracias por un día a día que demuestra ser un siempre. Llamarte amigo se queda tan corto como las camisetas para gente normal en las que intentas meterte ;)