Querido Rey Mago.
Este año he sido muy buena, fiel y no tengo ninguna arpía ni arpío. He preparado zumitos de pomelo a mi projimo y cuidado de mi mamá, de mis gatos y de mi perrito. Además, he sacado unas notas aceptables y he hecho el bien en general. Por ello, aquí dispongo mi lista de deseos para esta Navidad.
El primero de todos es que este año, mi novio siga queriendome tanto como el anterior (como poco) y que a lo largo del mismo, encuentre la manera de despertar a su lado cada mañana, que me de besitos todos los días y que pueda ponerme camisas que huelan a él.
Menos necesarios pero también agradecibles, son los siguientes.
-Un colgantito chachi piruli con piedra ^^ (y a ser posible antiguo).
-Una pipa.
-Un viaje a Grecia (Por pedir... xD).
-Un viaje a cualquier parte.
-Una antigüedad cualquiera de esas que me molan a mi.
-Un sombrerito con velo.
-Un libro.
-Cosas ñoñas.
-Piedras.
-Una barbie molona.
-Una sorpresa que no me espere y mole mucho.
-Algo porno.
-Esa edición antigua de Orgullo y Prejuicio que vimos en la libreria chachi.
-Un tour a cartera abierta por tiendas de segunda mano (XDDDDDD).
Y aquí finalizan mis peticiones, aunque siempre prima el criterio del propio Rey Mago, que también puede traer hierba para sus duendecillos repartidores... Y al que seguro que se le ocurren más cosas chachis.
Sin otro requerimiento.
Atentamente.
Liz.
29 nov 2011
22 nov 2011
Segundo mes
Otra vez mi chico y sus manos mágicas haciendo las delicias de mis oídos mientras retoza apasionado con las cuerdas de su guitarra delante de mi, que descaro... Son deslices que le perdono sólo por ver la cara que pone. Va vestido de basket y ahora que ha crecido lleva el pelo cortado a trasquilones, y es perfecto, huele a jabon de manos y sabe a bollito tierno, o a lo que se suponga que sabe lo mejor que uno pueda llevarse a la boca.
No viene al tema, pero ya es oficial, me muero de celos de su guitarra, y de la arpía de su hombro que se pasa el día entero sobre su piel (Nota para lectores: La arpía de su hombro es un dibujo, no es algo estilo gnomo de la cocina) y de la ropa que lleva.
No sé que hago que no le estoy dando un beso.
No viene al tema, pero ya es oficial, me muero de celos de su guitarra, y de la arpía de su hombro que se pasa el día entero sobre su piel (Nota para lectores: La arpía de su hombro es un dibujo, no es algo estilo gnomo de la cocina) y de la ropa que lleva.
No sé que hago que no le estoy dando un beso.
22 oct 2011
Primer mes
Amado lector,
tu carta de ayer disipó todas las dudas que nunca he tenido de tu amor, por escrito, como te pedí. ¿Y de qué otra forma iba a responderte que por escrito? Hablando de lo cual, me llamas musa, pero lo que ignoras es que jamás me gustó tanto escribir como me gusta desde que te conozco y, con eso que dices de citar a un autor de los buenos para dar calidad al texto, cuando pienso en ti cobra significado aquella de ''sólo tú haces eficaces todas las frases que diga''.
El motivo de estas líneas, como seguro imaginas, es que hoy se cumple el primer mes desde que la relación más especial de mi vida se transformó en la relación aún más especial de mi vida, y durante este tiempo he sido más feliz que nunca y por eso y por todo lo que tú eres y me das quiero decirte; Gracias.
Y, permitiendome la licencia de hacerte un plagio, procedo a entregarte yo también la promesa de mi amor, y con ella prometo también:
- Aprender a entender los partidos de baloncesto.
- Mirarte con admiración siempre que toques la guitarra.
- Cocinarte verde y llegado el caso, filetes de vaquita feliz.
- Sentirme feliz todos los días de tenerte a mi lado, así como hacer que tú lo seas siempre que pueda.
- Dormir en los hostales más cutres del mundo sin protestar si tú vienes conmigo.
- Esforzarme a diario por que te sientas amado.
- Seguir al pie del cañón, por difíciles que se pongan las cosas.
- Dormir en cucharita siempre que sea posible.
Y a cambio, sólo te pido una cosa, que seas tú.
Te amo, Phil.
tu carta de ayer disipó todas las dudas que nunca he tenido de tu amor, por escrito, como te pedí. ¿Y de qué otra forma iba a responderte que por escrito? Hablando de lo cual, me llamas musa, pero lo que ignoras es que jamás me gustó tanto escribir como me gusta desde que te conozco y, con eso que dices de citar a un autor de los buenos para dar calidad al texto, cuando pienso en ti cobra significado aquella de ''sólo tú haces eficaces todas las frases que diga''.
El motivo de estas líneas, como seguro imaginas, es que hoy se cumple el primer mes desde que la relación más especial de mi vida se transformó en la relación aún más especial de mi vida, y durante este tiempo he sido más feliz que nunca y por eso y por todo lo que tú eres y me das quiero decirte; Gracias.
Y, permitiendome la licencia de hacerte un plagio, procedo a entregarte yo también la promesa de mi amor, y con ella prometo también:
- Aprender a entender los partidos de baloncesto.
- Mirarte con admiración siempre que toques la guitarra.
- Cocinarte verde y llegado el caso, filetes de vaquita feliz.
- Sentirme feliz todos los días de tenerte a mi lado, así como hacer que tú lo seas siempre que pueda.
- Dormir en los hostales más cutres del mundo sin protestar si tú vienes conmigo.
- Esforzarme a diario por que te sientas amado.
- Seguir al pie del cañón, por difíciles que se pongan las cosas.
- Dormir en cucharita siempre que sea posible.
Y a cambio, sólo te pido una cosa, que seas tú.
Te amo, Phil.
20 oct 2011
Felipe IV (Pagano Ronaldo)
(ADVERTENCIA: Este post está escrito bajo los efectos de una droga muy mala que mete a la gente en la mierda [A veces con más literalidad de la necesaria]. Por ello no garantizo que dentro de dos horas lo aquí escrito siga teniendo sentido.)
Empieza hablando de droga, no pinta bien, como lo lea mi mamá me la cargo seguro... A lo que iba, que te has hecho una foto y has dicho ''joder parezco un Cristiano Ronaldo cualquiera'' y yo como soy una friki he pensado ''Parece Pagano Ronaldo" que ni siquiera tiene sentido pero me ha hecho mucha gracia.
Tambien me han hecho mucha gracia otras frases, como:
L- Podrias hacer un entrenamiento espectacular, así como Space Jam...
F-¿Y qué les enseño, a dar vueltas la cabeza?
Que es un buen ejemplo de tu mordacidad cuando traes hierba de hadas, lo que te hace muy divertido.
Y bueno, luego de lo de Pagano Ronaldo, se me ha ocurrido pensar guarradas y se me han mezclado con lo pagano y me he puesto a pensar en amores dionisiacos y ya se me ha ido un poco la olla. Esto me invita a una reflexión "¿Es Dionisos el dios de la hierbamejor?"...
El caso, querido lector, es que te quiero.
Empieza hablando de droga, no pinta bien, como lo lea mi mamá me la cargo seguro... A lo que iba, que te has hecho una foto y has dicho ''joder parezco un Cristiano Ronaldo cualquiera'' y yo como soy una friki he pensado ''Parece Pagano Ronaldo" que ni siquiera tiene sentido pero me ha hecho mucha gracia.
Tambien me han hecho mucha gracia otras frases, como:
L- Podrias hacer un entrenamiento espectacular, así como Space Jam...
F-¿Y qué les enseño, a dar vueltas la cabeza?
Que es un buen ejemplo de tu mordacidad cuando traes hierba de hadas, lo que te hace muy divertido.
Y bueno, luego de lo de Pagano Ronaldo, se me ha ocurrido pensar guarradas y se me han mezclado con lo pagano y me he puesto a pensar en amores dionisiacos y ya se me ha ido un poco la olla. Esto me invita a una reflexión "¿Es Dionisos el dios de la hierbamejor?"...
El caso, querido lector, es que te quiero.
18 oct 2011
730
Volviste de Irlanda con tu leprechaun borracho por expresa petición de una loca que no conocías y que tenía sueños tórridos contigo en una terraza de bar rodeada de niños... Suena siniestro.
La misma loca sin límites que te besó poco después, etílica perdida (y cuando no...) iniciando una especie de ritual que se repetía cada copa llena, sin mayor importancia que la que tiene la salida del sol cada mañana para las plantas ávidas de luz, sin más, a la mañana siguiente todo seguía igual, tú con tu risa, tus protestas y tus canciones, yo apartando los palitroques que van indicando los caminos normales, arrastrandote a mi mundo de la ausencia de topes en el que nunca se bebe demasiada absenta, se fuma demasiada hierbamejor, o se tienen amigos demasiado raros.
Y poco a poco, cada vez más juntos, cada vez más necesarios, ibamos compartiendo cada momento. Es hermoso mirar atrás y ver la perfecta sucesión de acontecimientos que nos precede, aumentando en la medida precisa nuestro afecto con cada día. También echando la vista atrás, observo que sigo siendo yo, sólo que una versión mejorada desde que sé que ese medio metro de pies patalea por el mundo, y aún sigo sin saber como darte las gracias por todo lo que me has enseñado y sobre todo por nunca, nunca, haberme fallado.
Poca gente puede contar con alguien así, mi gran suerte es tenerlo.
Hoy, para mi gran amigo, 730 y los que quedan...
Te quiero.
La misma loca sin límites que te besó poco después, etílica perdida (y cuando no...) iniciando una especie de ritual que se repetía cada copa llena, sin mayor importancia que la que tiene la salida del sol cada mañana para las plantas ávidas de luz, sin más, a la mañana siguiente todo seguía igual, tú con tu risa, tus protestas y tus canciones, yo apartando los palitroques que van indicando los caminos normales, arrastrandote a mi mundo de la ausencia de topes en el que nunca se bebe demasiada absenta, se fuma demasiada hierbamejor, o se tienen amigos demasiado raros.
Y poco a poco, cada vez más juntos, cada vez más necesarios, ibamos compartiendo cada momento. Es hermoso mirar atrás y ver la perfecta sucesión de acontecimientos que nos precede, aumentando en la medida precisa nuestro afecto con cada día. También echando la vista atrás, observo que sigo siendo yo, sólo que una versión mejorada desde que sé que ese medio metro de pies patalea por el mundo, y aún sigo sin saber como darte las gracias por todo lo que me has enseñado y sobre todo por nunca, nunca, haberme fallado.
Poca gente puede contar con alguien así, mi gran suerte es tenerlo.
Hoy, para mi gran amigo, 730 y los que quedan...
Te quiero.
17 oct 2011
Felipe III ( Porque ciertas incongruencias concentran todo el sentido en el lóbulo de su oreja )
De fondo esa banda sonora de Midnight in Paris que acabas de pasarme, creo que empieza a gustarme el jazz... Yo nunca había vivido un amor así, eso de poder besarte sin tener que preguntarme si sientes lo mismo porque tengo la absoluta certeza de que es así, eso de verme en tus brazos y saber que ese es mi sitio y que nada puede ocurrir, mirarte sin miedo a que pasen muchos mañanas, sabiendo que como el buen ron, lo nuestro sólo puede mejorar.
Elaborar una lista de lugares en los que quiero ser mochilera por tu piel sin dejarme nada por visitar, disfrutar de su gastronomía y costumbres, y a la mañana siguiente salir cogida de tus manos tejedoras a comernos la ciudad de turno, haciendola tan especial como cada lugar que pisas dispuesta a llenarla de anécdotas, humo y canciones, a plasmarlas después en la prosa que siempre me inspiras y si es posible, a aderezarla con las especias del lugar, esas que tú y yo sabemos que lo hacen todo tan divertido.
A mi esas cosas no me pasaban...
Y así el pretérito imperfecto, dío paso al futuro.
Elaborar una lista de lugares en los que quiero ser mochilera por tu piel sin dejarme nada por visitar, disfrutar de su gastronomía y costumbres, y a la mañana siguiente salir cogida de tus manos tejedoras a comernos la ciudad de turno, haciendola tan especial como cada lugar que pisas dispuesta a llenarla de anécdotas, humo y canciones, a plasmarlas después en la prosa que siempre me inspiras y si es posible, a aderezarla con las especias del lugar, esas que tú y yo sabemos que lo hacen todo tan divertido.
A mi esas cosas no me pasaban...
Y así el pretérito imperfecto, dío paso al futuro.
9 oct 2011
París sin ti
Hace unos días encontré las fotos de mi primer viaje a Francia, en el 2006, una ruta Madrid - París ascendiendo por la costa atlántica acampando a medida que avanzábamos. Aquel viaje me marcó como pocos hasta entonces, no sólo por la increíble belleza de cada lugar sino por todo lo que iba descubriendo de Francia, y de mí misma. Pero esta no es la historia que quiero contar, aunque es un preludio necesario para poder hablar una vez más de París, París en coche, París con prisa, París sin ti.
Cuatro días en los que fui descubriendo la ciudad, a pie y por las zonas más turísticas, así el Louvre me abrió sus puertas, y también Notre Dame, recorrí el Sena en batobús y disfrute de la ciudad blanca desde la cima de la Torre Eiffel y el último día... Montmartre, el Montmartre de mentira pero que encanta corazones, ese en el que los pintores pasean y la absenta corre y no necesitas una navaja abierta en la mano para sentirte un poco más cerca de este barrio. Esta vez no hubo escaleras, sino una tremenda cuesta. El Sacré Coeur me recibió por uno de sus costados, recibiendo el mirador sin esperarmelo justo delante de mi, ofreciendome su espléndida panorámica. No sé si fue en Montmartre, la orilla del Sena o el encanto de ninguna calle particular pero lo cierto es que esa ciudad se quedó un trocito de mi alma, y me fui de ella prometiendome volver.
Y entonces...
Entonces pasaron unos años en los que París quedó lejano, escondido en algún recoveco dentro de mí, pasaron miles de cosas, algunas que importan, otras que no, algunas que recuerdo vivamente y otras que ya he olvidado, transcurrieron días, amistades, cursos, parejas, alegrías y tristezas, sonrisas, borracheras, resacas... Y después llegaste tú poniendo un Leprechaun borracho en mi vida (asegurando que vive encerrado en una bola rellena de vodka) y lo llenaste todo de magia y polvo de hadas, me regalaste tus manos, tu hombro y tus palabras, me cargaste a tu espalda y te apoyaste en mi hombro, me diste tus lágrimas y yo te dí las mías y así pasó con las risas, corrimos por las calles borrachos y compartimos hierbamejor, siempre en el mundo de hadas verdes con minifaldas que tú sabes crear.
Y uno de esos días de tristezas y lágrimas compartidas, llegaste, siempre dispuesto a pintarme una sonrisa y cogida de tu mano en un aterrizaje infernal me devolviste a París, la ciudad blanca, la ciudad de los aros de humo, la ciudad de las luces, del amor y de los bohemios muertos de hambre. Y como la primera vez, atisbé la cima de su emblemática torre y sentí que todo iba como debía. Me devolviste a Montmartre y me empujaste escaleras arriba, Sena abajo, comimos crêpes, bebimos absenta y temimos por nuestras vidas.
El resto de la historia, ya la conoces.
Y una vez más, me prometí volver.
Siempre para ti, mis letras, lector insaciable.
Cuatro días en los que fui descubriendo la ciudad, a pie y por las zonas más turísticas, así el Louvre me abrió sus puertas, y también Notre Dame, recorrí el Sena en batobús y disfrute de la ciudad blanca desde la cima de la Torre Eiffel y el último día... Montmartre, el Montmartre de mentira pero que encanta corazones, ese en el que los pintores pasean y la absenta corre y no necesitas una navaja abierta en la mano para sentirte un poco más cerca de este barrio. Esta vez no hubo escaleras, sino una tremenda cuesta. El Sacré Coeur me recibió por uno de sus costados, recibiendo el mirador sin esperarmelo justo delante de mi, ofreciendome su espléndida panorámica. No sé si fue en Montmartre, la orilla del Sena o el encanto de ninguna calle particular pero lo cierto es que esa ciudad se quedó un trocito de mi alma, y me fui de ella prometiendome volver.
Y entonces...
Entonces pasaron unos años en los que París quedó lejano, escondido en algún recoveco dentro de mí, pasaron miles de cosas, algunas que importan, otras que no, algunas que recuerdo vivamente y otras que ya he olvidado, transcurrieron días, amistades, cursos, parejas, alegrías y tristezas, sonrisas, borracheras, resacas... Y después llegaste tú poniendo un Leprechaun borracho en mi vida (asegurando que vive encerrado en una bola rellena de vodka) y lo llenaste todo de magia y polvo de hadas, me regalaste tus manos, tu hombro y tus palabras, me cargaste a tu espalda y te apoyaste en mi hombro, me diste tus lágrimas y yo te dí las mías y así pasó con las risas, corrimos por las calles borrachos y compartimos hierbamejor, siempre en el mundo de hadas verdes con minifaldas que tú sabes crear.
Y uno de esos días de tristezas y lágrimas compartidas, llegaste, siempre dispuesto a pintarme una sonrisa y cogida de tu mano en un aterrizaje infernal me devolviste a París, la ciudad blanca, la ciudad de los aros de humo, la ciudad de las luces, del amor y de los bohemios muertos de hambre. Y como la primera vez, atisbé la cima de su emblemática torre y sentí que todo iba como debía. Me devolviste a Montmartre y me empujaste escaleras arriba, Sena abajo, comimos crêpes, bebimos absenta y temimos por nuestras vidas.
El resto de la historia, ya la conoces.
Y una vez más, me prometí volver.
Siempre para ti, mis letras, lector insaciable.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)